Últimamente siento que vivo en un país pre-moderno. Y no por los índices de pobreza, salud y educación, todavía preocupantes, sino por la perturbadora idiosincrasia de quienes nos gobiernan.
La Presidenta dijo que ella "presentía" que el Transantiago no iba a funcionar.
Uno de sus ministros reza todos los días para que todavía no llueva (por los usuarios del Transantiago).
Un senador y ex Presidente reza porque sí llueva (por las reservas de las represas).
¿En qué quedamos? ¿Estamos a merced de potencias celestiales o de seres racionales?
¿Tenemos un Estado laico o una teocracia?
Apréndanle a la Derecha: a Dios rogando y con el mazo dando (y vaya que dan duro con el mazo).
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