
Reproduzco artículo de un tema no menor que pasó sin pena ni gloria por la prensa chilena, a pesar de la gravedad que revisten los hechos.
Sobre el papel que le cupo en ellos al cardenal Errázuriz se guardó por estos lados un "piadoso" silencio. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que detrás de la censura del tema están los sospechosos de siempre: las mafias religiosas pusieron manos a la obra y una legión de operadores movió influencias para que el tema no asomara ni en los breves.
Un aplauso por Ramis, a mí modesto entender el mejor columnista chileno en estos tiempos de oscurantismo.
Inteligencia en sus análisis, exactitud en su información, valentía en su postura, claridad en su estilo ¿Por qué no le dan a él un premio de excelencia?
Hace rato que merece una mejor tribuna.
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La Nación, 3 de septiembre de 2007
Por Álvaro Ramis
Para entender el debate en torno a Aparecida
El jueves 16 de agosto el diario “O Estado do Sao Paulo” publicó un artículo con críticas del arzobispo de Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnello a los cambios al texto de Aparecida.
La Quinta Conferencia General del Celam, celebrada en Aparecida, Brasil, ha sido el acontecimiento eclesial de mayor relevancia para la Iglesia Católica latinoamericana en los últimos quince años. Los obispos que participaron han destacado de forma unánime el clima de comunión y la búsqueda de la unidad en la diversidad. Además, se utilizó una metodología inductiva, basada en el método ver, juzgar y actuar y junto con los obispos se hicieron presentes laicos, hombres y mujeres que colaboraron en ampliar las miradas de los delegados de las conferencias episcopales de la región. El documento aprobado de forma unánime por la asamblea, la mañana del 31 de mayo, reflejó ese espíritu constructivo, plural y unitario que reinó los días de Aparecida.
Sin embargo, el texto presentado y publicado oficialmente por el Celam a inicios de agosto ha desconcertado a la opinión pública latinoamericana, porque se pueden contabilizar más de 200 cambios en la nueva versión del escrito. El padre Ronaldo Muñoz realizó pocos días después de la presentación un exhaustivo análisis de estas enmiendas, que en algunos casos son más bien de forma, pero que en muchas otras partes representan una alteración abismal en el contenido. De un modo semejante, el sacerdote argentino Eduardo de la Serna elaboró un estudio complementario, en que evidencia los cambios de orientación teológica en la versión "oficial" del texto.
Tal vez el punto más claro en este cambio se da en relación con las comunidades eclesiales de base. En el texto original había cuatro párrafos muy ricos en alusiones a las comunidades en las regiones latinoamericana y caribeña: su importancia, su eclesialidad, etc. Pero, tal como se puede ver en los análisis de Ronaldo Muñoz y Eduardo de la Serna, estos párrafos variaron totalmente de sentido en la versión final, introduciendo un lenguaje descalificador y desconfiado, propio de los sectores del catolicismo más conservador.
El jueves 16 de agosto el diario "O Estado do Sao Paulo" publicó un artículo con críticas del arzobispo de Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnello a los cambios al texto de Aparecida. "Yo pensé que estaba entregando el original , afirmó en sus declaraciones al diario paulista. Monseñor Majella descartó que los cambios hubiesen sido una imposición preparada por el Vaticano, al señalar que "el Papa respeta lo que los obispos deciden" y pidió al presidente del Celam y arzobispo de Aparecida, Raymundo Damasceno, que la versión original sea restaurada.
Por este motivo, la pregunta que saltó a la discusión es ¿quién realizó los cambios entre los dos textos? Las sospechas de los especialistas apuntan a los correctores del texto: el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, y el obispo de Reconquista (Argentina), Andrés Stanovnik, entonces presidente y secretario del Celam, respectivamente. El purpurado chileno, cuyo mandato como presidente de la conferencia latinoamericana concluyó con la asamblea de Aparecida, pidió "olvidar" las polémicas por los cambios ("que ponen contento sólo al demonio") y minimizó el asunto, afirmando que el texto se revisó en el Vaticano y que algunos "ministerios" del Papa Benedicto XVI pueden haber querido mejorar aspectos formales y "precisar un poco" algunas frases.
Las palabras del cardenal Errázuriz no han convencido a quienes han seguido el curso de los acontecimientos. El padre Eduardo de la Serna afirmó al respecto que "una primera apreciación sugería que las modificaciones habían sido producidas en el Vaticano; siendo las mismas tantas como fueron parecía un abuso de la autoridad papal y empezaron a alzarse voces reclamando la restitución del texto original, particularmente en las comunidades eclesiales de base. Sin embargo, algo sonaba mal y empezaron a surgir sospechas primero, y certezas después, de que los cambios habían sido anteriores a la entrega del documento por el Celam al Pontífice. Todo invitaba a pensar que el Papa se había limitado a dar el visto bueno a la publicación de un texto que provenía de la colegialidad episcopal latinoamericana".
En respuesta a estas acusaciones el cardenal Francisco Javier Errázuriz afirmó al padre De la Serna: "Sólo quiero decirle que usted con sus escritos está calumniando internacionalmente a monseñor Stanovnik y a mí. Suponiendo hechos que no existieron saca conclusiones falsas y calumnia". En respuesta, el sacerdote argentino le replicó que "es evidente que alguien ha modificado en texto de Aparecida, y creo que ese texto fue modificado antes que el Santo Padre dé su aprobación al mismo; y creo que eso abusa de la confianza del Santo Padre en la Colegialidad episcopal. Creo asimismo, que usted como presidente del Celam en ejercicio es el responsable de lo que se le entrega al Papa. Su carta abierta -que usted me envió- me invita a pensar que fue usted el responsable, más aun cuando luego afirma que apenas se tocó una coma".
La prensa internacional ha dado bastante cobertura al conflicto por lo cual no basta afirmar, como lo hizo el cardenal Errázuriz, que sólo se trata de cambios "de un punto y una coma". El periódico español "El País" reseñó: "Interpelado el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil y arzobispo de Salvador, el cardenal, Geraldo Majella Agnelo, dijo: No sé quién alteró el texto, pero quiero saberlo, ya que no es la primera vez que eso ocurre ". El sacerdote añadió: "Yo creí que estaba leyendo el original". Según el purpurado, por las informaciones que él ha recibido, "no fue en Roma" donde tuvo lugar la adulteración del importante documento". Lamentablemente, la polémica aún no ha terminado. Es de esperar que los responsables de la colegialidad y de la comunión eclesial reparen el daño causado debido a los lamentables cambios que han empañado el fruto escrito de la Quinta Conferencia del Celam.

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